El acantilado de Montjuïc es la zona más rica en vertebrados de toda Barcelona, una de las zonas más importantes de minería prehistórica al aire libre en todo el territorio catalán y cuenta con un ecosistema muy singular. Todos estos elementos que ponen de manifiesto la biodiversidad de esta zona de la ciudad han llevado al Ayuntamiento a iniciar el proceso para darle la calificación urbanística de reserva natural.
De esta manera, previsiblemente cuando se acabe el mandato en el 2011, este acantilado de 400 metros de anchura obtendrá la calificación urbanística municipal de reserva natural (categoría 29 del PGM) en vez del actual que lo califica dentro de la categoría 6 de parques y jardines. Por su parte, el solar ubicado a los pies del acantilado que antes de la construcción del puerto había sido una playa del litoral barcelonés, pasará a estar calificado como parques y jardines.
El espacio de este acantilado, también conocido popularmente como “morrot” por la entrada al mar que lo caracterizaba antes de ser cortado por la Ronda Litoral, tiene unos notables valores ambientales tanto a escala local como catalana. El morrot está incluido en el Inventario de espacios de interés geológico de Cataluña y fue testigo de una continuada extracción de jaspe hasta el 1000 aC. Además, su hábitat contiene especies autóctonas y de fuera como la higuera de moro o el agave, reflejo de la “capacidad de acogida de la ciudad”, según Mayol.
Con respecto a la fauna, destaca especialmente el grupo de los rapaces (cernícalos, búhos, halcónes) aunque se pueden encontrar hasta 60 especies diferentes de vertebrados. Aparte de las cualidades paisajísticas del espacio, es también importante su papel activo al potenciar el contacto con la naturaleza de los escolares más próximos.
